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Relojes, montañas y FIFA: ¡Zúrich te espera!

Zúrich, cuyo apodo cariñoso es “Züri“, es una de las ciudades suizas más conocidas en el mundo. Le sobran razones para su fama internacional: Zúrich no sólo es uno de los lugares más importantes en el sector financiero, sino que también encanta con su centro histórico y sus ofertas culturales. Además, aunque es una ciudad principal, cuenta con apenas medio millón de habitantes y nunca te encuentras lejos de un parque para relajarte y descansar.  

El agua y las montañas

el Lago de Zúrich y los Alpes

Los Alpes y el lago de Zúrich caracterizan la ciudad tanto como el río Limmat que la recorre. Además, Zúrich no carece de parques y zonas verdes. De hecho, no es nada insólito zambullirse en el lago o en el río o quedar en uno de los parques por la tarde después de un día de trabajo. Desde el parque Lindenhof, por ejemplo, puedes disfrutar de la vista elevada hacia el “Großmünster“, la iglesia más famosa de Zúrich. Otro mirador muy recomendable es la montaña Uetliberg que mide 871 metros y que es accesible en transporte público. Desde la torre, de unos 72 metros de altura en la cima de la montaña no sólo puedes alcanzar a ver la ciudad y el lago de Zúrich sino también hasta los Alpes.

El centro histórico de Zúrich

La iglesia «Frauenmünster» a la izquierda y la «Großmünster» a la derecha

Después de admirar la ciudad desde arriba y desde lejos, el centro histórico de Zúrich te espera para que descubras sus iglesias y edificios de varios estilos arquitectónicos. La iglesia que primero salta a la vista es el “Großmünster”. Esta iglesia fue construida entre 1100 y 1220 y con sus dos torres neogóticas que fueron añadidas en el siglo 18 marca el panorama urbano de Zúrich. Una de las torres está abierta al público – y el esfuerzo de subir 187 escalones está premiado con una impresionante vista. Otros monumentos de interés son el ayuntamiento en estilo Renacentista y la iglesia “Fraumünsterkirche” en la que se pueden admirar los vitrales de Marc Chagall.

Relojes, chocolate y FIFA

Chocolate suizo

Con respecto a la oferta cultural, Zúrich no sólo cuenta con museos típicos como por ejemplo los “Kunsthalle” y “Kunsthaus”, que por cierto aloja la colección más grande de las obras de Munch fuera de Noruega, sino también con algunos un poco más especiales. No debes perderte, por ejemplo, el museo del reloj Beyer, por ejemplo, en donde puedes aprender más tanto sobre la producción de los relojes suizos de alto lujo como sobre la cronometría desde 1400 antes de Cristo hasta hoy. Para los aficionados del fútbol una visita al FIFA World Football Museum es obligatoria. Entre otras cosas, allí está exhibida la copa original de la Copa Mundial. Y para los que saben apreciar la repostería suiza, la Confiserie Sprüngli es el lugar perfecto.

La cocina suiza

«Käsefondue»

Pero la cocina suiza no sólo es famosa por su repostería. También hay que degustar el “Käsefondue” y el “Raclette” que son verdaderos clásicos locales. En los dos platillos el queso derretido juega un papel protagonista y con eso ya debe estar claro que no puedes perderte esta experiencia culinaria. Y el lugar adecuado para saborear estas delicias es el Café Odeon que es, por un lado, conocido por sus precios económicos y, por otro lado, por sus famosos comensales del siglo pasado: De hecho, en este restaurante se juntaban intelectuales como Albert Einstein, Friedrich Dürenmatt y Thomas Mann.

La iglesia «Großmünster»

Zürich, oder auch liebevoll „Züri“ gennant, ist wohl eine der international bekanntesten schweizer Städte. Gründe dafür gibt es viele: Zürich ist nicht nur weltweit eine wichtige Adresse in der Finanzwelt, sondern bezaubert auch mit ihrer charmanten Altstadt und ihrem breiten Kultur- und Kunstangebot.  Mit gerade mal knapp einer halben Million Einwohnern ist Zürich eine eher „kleine Großstadt“, in der du nicht weit gehen musst, um dich im Grünen zu erholen.

Wasser und Berge

Zürichsee und die Alpen

Zürich ist nicht nur von den Alpen umgeben, sondern befindet sich auch direkt am Zürichsee. Außerdem fließt der Fluss Limmat quer durch die Stadt und es mangelt nicht an Parks und anderen Grünflächen. Es ist tatsächlich nichts ungewöhnliches, in den heißen Sommermonaten sich nach dem Feierabend noch spontan im Zürichsee oder in der Limmat abzukühlen oder zum Beispiel vom Park Lindenhof den Blick auf das Großmünster zu genießen. Ein weiterer sehr empfehlenswerter Aussichtspunkt ist übrigens der Uetliberg, der 871 Meter hohe Hausberg Zürichs. Von dem 72 Meter hohen Aussichtsturm erblickst du dann nicht nur die Stadt und den Zürichsee, sondern sogar die Alpen.

Die Altstadt

Links die Frauenmünsterkirche und rechts das Großmünster

Zürichs Altstadt lädt zum Bummeln, Verweilen und Staunen ein. Unübersehbar ist das Wahrzeichen der Stadt: das Großmünster. Die Kirche wurde zwischen 1100 und 1220 erbaut und prägt bis heute mit ihren zwei Türmen, die im 18. Jahrhundert im neugotischen Stil errichtet wurden, das Stadtbild. Einer der Türme kann sogar bestiegen werden – und bei dem Ausblick, der dich oben erwartet, lohnen sich auch die 187 Stufen! Neben diesem Bauwerk zählen zwei weitere zu den „Must-Sees“: das Rathaus im Renaissance-Stil und die Fraumünsterkirche, in deren Inneren die Fenster von Marc Chagall bestaunt werden können.

Uhren, Schokolade und FIFA

Schweizer Schokolade

Neben der Kunsthalle und des Kunsthauses, das übrigens die größte Munch-Sammlung außerhalb Norwegens beherbergt, laden noch andere, etwas untypischere Museen zum Besuch ein. Das Uhrenmuseum Beyer etwa sollte auf jeden Fall auf der Agenda stehen, gewinnt man hier doch nicht nur einen Einblick in die Herstellung der schweizer Luxusuhren, sondern lernt auch über die Geschichte der Zeitmessung  von 1400 v.Chr. bis heute. Für Fußballinteressierte ist das FIFA World Football Museum sicherlich ein heißer Tipp, wo der original WM Pokal besichtigt werden kann. Und für jene, die die schweizer Schokolade zu schätzen wissen, ist die Confiserie Sprüngli eine sichere Adresse.

Schweizer Küche

Käsefondue

Und natürlich hat Zürich auch sonst kulinarisch viel zu bieten:  Zwei Klassiker unter den typischen schweizer Gerichten sind ohne Zweifel das Käsefondue und das Raclette. In beiden Gerichten hat der geschmolzene Käse die Hauptrolle, womit eigentlich ja schon klar sein sollte, dass kein Weg an diesen Köstlichkeiten vorbeiführt. Eine empfehlenswerte Adresse dafür ist zum Beispiel das Café Odeon, das nicht nur für seine moderaten Preise bekannt ist, sondern auch für seine berühmten Gäste im 20. Jahrhundert: Es war nämlich ein beliebter Treffpunkt von Intellektuellen wie zum Beispiel Albert Einstein, Friedrich Dürenmatt und Thomas Mann.

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